production8 min de lectura
¿A cuánto volumen debe ir tu máster para Spotify, Beatport y el club?
Spotify baja tu máster. También Apple Music, YouTube y Tidal. La guerra del volumen terminó con un cambio de reglas, y hay muchos productores que siguen peleándola.
Qué hace de verdad la normalización
Toda plataforma grande mide la sonoridad integrada de tu track y aplica una ganancia para que se reproduzca al mismo nivel percibido que lo que hay alrededor. Spotify apunta a unos -14 LUFS. Si entregas un máster a -6 LUFS no suena más fuerte: se le bajan 8 dB. Lo que sí conservas es el daño que hiciste para llegar ahí: transitorios aplastados, bombeo y un drop que suena más pequeño.
Qué hace cada destino con tu archivo
- Spotify, Apple Music, YouTube, Tidal: normalizan en reproducción. Entregar más fuerte que el objetivo no te aporta nada.
- Beatport y tiendas de descarga: sin normalización. El archivo suena tal cual se entregó, y por eso muchos discos de club se masterizan más fuerte aquí.
- Un equipo de club: el archivo pasa por un mezclador de DJ con su propia ganancia. El margen y unos graves limpios importan mucho más que la sonoridad integrada.
- True peak: mantenlo en -1 dBTP o por debajo. La codificación con pérdida (los AAC y Ogg que sirven de verdad las plataformas) crea picos que no estaban en tu WAV, y un máster a 0 dBFS satura después de codificar.
Entonces, ¿a qué apuntas?
Para electrónica pensada a la vez para streaming y club, un máster entre -9 y -7 LUFS integrados con picos reales a -1 dBTP es un sitio sensato. Es más fuerte que el objetivo de Spotify a propósito: mantiene el disco competitivo en Beatport y en un equipo de club, y las plataformas simplemente lo bajarán sin penalización. Lo que no debes hacer es perseguir -5 LUFS, porque pasado cierto punto la única forma de llegar es destruir los transitorios que hacen que un bombo pegue.
Y mide la sonoridad integrada de todo el track, no del drop. Un disco cuyo drop marca -7 LUFS pero cuyo breakdown arrastra el integrado a -12 no está bajo: es dinámico, que es justo lo que ahora premia la normalización.